Memorias de Idhún
El mundo de los libros Por Celia Gas Ruiz
¿Os gustan las criaturas fantásticas? ¿creéis que vuestra vida puede cambiar de la noche a la mañana? ¿ que sois héroes?
Muchos soñamos con personajes de ficción, con que somos héroes y que salvamos el mundo o simplemente somos algo mas y no os equivocáis, podemos ser algo mas, solo hace falta creer, o simplemente…leer
“en los cuentos de hadas, lo peor no es que nos cuenten que los dragones existen, si no que puedan ser vencidos”
A mi me encantaría volar, notar el aire en la cara, sentir libertad, sentir que nada me puede, que soy grande.
Memorias de Idhun es un mundo aparte donde todo lo inimaginable existe, donde puedes vivir fuera de lo común una historia apasionante, que hará que viajéis lejos, muy lejos
Es una historia llena de todo lo inigualable, odio, amor, lucha, sorpresas,… todo en un libro.
“just take my hand and come with me 
Come with me…”
Feliz 2010
“Esperamos que paséis una Feliz Navidad y tengáis un principio de año formidable”
Ilustración Celia Gas Ruiz
Santiago Pajares y su última obra “El lienzo” en HG.
El 18 de diciembre a partir de las siete de la tarde, estará con nosotros en HG, Santiago
Pajares, firmando ejemplares de su última novela “El lienzo” Publicada por Tabla Rasa.
Para quienes no le conozcáis teneis la ocasión de acercaos a su obra y a charlar con el. Y que mejor lugar que en una librería rodeados de multitud de vidas, regadas con un poco de cava y algún polvorón.
VIII Concurso de cuentos José María Rubio
PRIMER PREMIO
El sabor de las palabras
Adriana Sánchez Garcés
Me llamo Serafina, aquí es lo normal, a todos nos ponen el mismo nombre. A los chicos les dicen Serafín, y a las chicas, como yo, Serafina.
La verdad es que todos nos parecemos mucho, somos pequeños, rubios, sonrosados… tal como aparecemos en tantos cuadros de Vírgenes en iglesias y museos.
Allí estamos, asomándonos a empujones entre las nubes. Mi amigo Serafín y yo jugamos siempre en ellas. Juntos volamos por los nimbos, que son estupendos para brincar, y también por los cirros, tan dulces y azucarados… Pero a mí las nubes que más me gustan son esas blancas, tan dóciles, que se pueden modelar. Con ellas hago esculturas monumentales… A veces, imagino que hay alguien allí abajo, tendido en la hierba verde,o roja, o sobre la hierba azul de cualquier planeta, y está mirando. Entonces hago la silueta de un pájaro… o la cabeza de un caballo, o un corazón…Pero eso no le gusta a Serafín. Él quiere que juguemos a otras cosas.
–Anda, deja eso y ven conmigo–, me dice.
Y como aquí tenemos mucha templanza y no discutimos jamás, pues le hago caso, le sigo y otra vez a volar. Así hasta la llamada del Arcángel. Es entonces cuando se escucha su voz de trueno. Retumba en todo el Espacio Sideral. Avisa que es la hora de loar. En esos momentos nos reunimos Serafines y Serafinas, y en coro celestial comenzamos a cantar.
¡Qué voces!, ¡qué espectáculo!… Todo son alabanzas y aleluyas. Nos contemplan las almas de los Justos y las de los Arrepentidos.
Es una vida de gozo. Sí, mucho gozo, la verdad es que gozamos durante el día, de la mañana a la noche. Aunque aquí no hay día, ni tampoco noche. Todo es luz y bienestar, contemplación, y esas cosas tan hermosas que se ven en las estampas.
–¿Quieres que juguemos con las palabras?–, le digo a Serafín, y nos sentamos sobre una nube de las modelables. Contemplamos el Universo.
–U-ni-ver-so. Uni-verso– dice él. Y lo repite varias veces. –¿Qué querrá decir?
–Yo creo que algo así como: «poesía única»–, le contesto.
–Ya–, dice comprendiendo. –Universo sólo hay uno, pero poesía ¿por qué?
–Pues… porque es como una noche inmensa cuajada de mundos… tan profundo y misterioso que al mirarlo siempre produce emoción. –Le contesto yo que soy muy sentimental.
Así pasamos muchas horas, jugando. Ya he dicho que aquí todo es gozo y alegrías. No es posible otra situación más que felicidad. Esta es mi vida, siempre fue de esa manera, no recuerdo otra cosa. Sólo sé de nubes, de estrellas, juegos de palabras y contemplaciones…
Un día, saltando entre nubes, Serafín y yo encontramos un enorme nimbo blanco cargado de palabras. Eran voces desconocidas, que no habíamos escuchado nunca. Allí estaban las palabras, flotando, unidas unas a otras como maduros racimos de abecedarios. Parecían muy sonoras y apetitosas.
–¿Quieres que las probemos?–, le pregunté a Serafín.
–Vale… –Y se le iluminaron los ojos de gusto.
Nos acercamos. Había tantas… no sabíamos cuál elegir… Al fin nos decidimos por una palabra muy larga: «Voluptuosidad».
–Vo-lup-tuo-si-dad. ¿Qué significa?
–Da igual, nos la repartiremos. –Parecía muy sabrosa…
¡Ummm! Yo creía que tendría un sabor dulce pero no, me equivocaba. Era jugosa, suculenta, tierna… también tenía un punto picante, algo así como un chocolate a la pimienta, pero más fuerte, más intenso… sobre todo esas «des» tan redondas y golosas.
–Quiero también esta–, dijo Serafín y se metió, de un solo golpe, un «pasión» en la boca. Le gustaban los acentos, dijo.
Yo devoré un «frenesí». Y la palabra se me clavó en el alma. ¡Qué exquisitez! Me saltaban las lágrimas al paladear la tilde… Aquello fue un banquete de «anhelo», «deseo», «delirio»… comimos tantas palabras desconocidas que casi no podíamos volar. Cada una era diferente y su sabor único, aunque no todas me gustaban. Algunas eran insulsas como «jurídico», o amargas como «lamento» y otras, como «burbuja», producían hipo… Comimos centenares de palabras. Todo un festín. ¡Un festín celestial!
Pero, al día siguiente, una de aquellas palabras desconocidas, apareció dentro de mi cabeza, y también en la de Serafín. Más tarde brotó una nueva palabra, y luego otra y otra… Tantas palabras surgieron que ocupaban toda mi cabeza y la de Serafín…
Los Serafines y las Serafinas tenemos la mente de cristal, ya he dicho que aquí todo es claro y transparente, inmaculado. Ahora todos veían nuestras cabezas llenas de tan extrañas palabras y… a mi me daba vergüenza. También a Serafín, aunque él no lo decía.
¿Cómo puede existir un Serafín con «voluptuosidad - caos - deseo - frenesí - hipoteca - flebitis - libido - parsimonia»… y muchas, muchas palabras más, asomando en la cabeza? Eso no era normal, no. Era… ¡cómo diría?… «Irreverente, incorrecto, reprochable»… ¿Y éstas? ¿De dónde han salido? ¿Qué quieren decir?… ¡Qué locura!
Intentamos cubrirnos la mente. Para eso hicimos una corona de estrellas… Yo estaba guapa. Pero no fue suficiente. Las palabras crecían y seguían creciendo… se apelotonaban en la cabeza y asomaban por todas partes… No había remedio.
Ahora todas las palabras surgían ordenadas alfabéticamente:
«Rabudo, ramplón, raquítico, réprobo»… Crecían y crecían… y yo no podía pararlo.
Buscamos otra solución y nos colocamos un sombrero. Un bonito canotier de paja, que yo adorné con una pluma de mi ala.
Ya no se veían las palabras. Nadie se burlaría de nosostros. Ni nos señalarían. Éramos otra vez unos serafines correctos y adecuados. Me quedé más tranquila. De nuevo volábamos con gozo celestial por las nubes, aunque yo notaba como ellas, las palabras, saltaban y daban brincos debajo de la cabeza, debajo del sombrero.
Pero fue entonces cuando todos comenzaron a mirarnos… Nos miraban mucho más que antes… ¿Tan extraño era que llevásemos un sombrero?
Nos miraban los Serafines y las Serafinas, los Ángeles y las Ángelas, las almas de los Justos, los Arrepentidos, todos, todos nos miraban… y también el Arcángel. Pero no aquel de la voz de trueno, no, sino el otro de la mirada azul, el que porta la trompeta y conmueve con ella a los astros y a los planetas. ¿Por qué este Arcángel nos miraba así?…
Intimidados nos quitamos el sombrero. Ahora las palabras eran centenares y llenaban toda nuestra cabeza:
«Subterfugio-subversivo-subcutáneo-súcubo…»
Sin embargo poco a poco ¡Me iba acordando de que significaban! ¡Sí!, ya lo sabía!… Voluptuosidad era eso, voluptuosidad, y caos mucho lío y… Ya me acuerdo de todo,… de aquella época, ¡qué horrible!, lo había olvidado…
Pero, ¿por qué continúa mirándome así el Arcángel?, ¿por qué señala con el dedo?…
De nuevo desaparecieron las palabras y yo me quedé a oscuras. En las tinieblas. Casi me asusté porque era todo como una noche larga. Extendí la mano y encontré la de Serafín, a mi lado. Eso me tranquilizó. Hasta que de pronto, volvió una agradable paz, ese gozoso bienestar. Flotaba en un mar muy dulce, junto a pececillos y anémonas que se enredaban en mis piernas. El agua tibia, pacífica… Flotar…
–¡Eh! ¿Qué sucede?, ¿Dónde esta el mar? ¿Qué es esa luz?… ¡Me ciega esa luz!… ¡Me hacen daño!… ¡Unas voces! Pero, ¿qué dicen?:
–¡Vaya!, ¡es una niña!
–¿Niña?
–Sí, pero espera… también un chico.
–¿Gemelos?
–¡Qué rubios!, ¡parecen ángeles!
Sábado 21 de noviembre
18.30 h. ENCUENTRO CON AUTORES. En la Biblioteca. En esta velada literaria tendremos el placer de asistir a una mesa redonda convarios autores que presentarán sus últimas publicaciones y también a lapresentación del libro de los relatos ganadores y seleccionados en el VIIIConcurso de Cuentos “José Mª Rubio”, publicado por la editorial HG. También deesta editorial, Eduardo Juárez nos presentará la segunda parte de su novela“Saayi, el bebedor de tiempo”, cuya segunda entrega se titula “Caminos de Joffá”.Y por último Silvia Corella, nos traerá su novela “El chico de la ventana,ganadora del Premio “La Brújula” de narrativa juvenil de valores.
Acceso libre. Organizado por la Asociación Cultural La Maliciosa.
NIEVE
Si nos acercamos a la casa podemos observar un extraño bulto en el porche junto a la puerta, al pasar por su lado comprobamos que está cubierto por una manta de cuadros rojos que se agita dejando al descubierto un pie de tamaño grande. Al pasar al interior la oleada de calor nos inunda de bienestar a la vez que una extraña sensación nos acoge, miramos en las habitaciones esperando encontrar lo evidente pero sólo nos topamos con una cama abierta y desierta, oímos voces al final de la casa, llegamos a ellas después de recorrer un sinuoso pasillo la más grave está diciendo “No tenias que haber venido, te llamé para decírtelo…” “Estaba en una reunión y supuse que te encontrarías peor” dijo la más fina. “No, me hubiese quedado más tranquila sabiendo que te quedabas a dormir en la ciudad” “¿Y tú aquí sola con este temporal? Tienes unas cosas mamá” “Al menos habrás comido algo” negó con la cabeza al tiempo que se levantaba del asiento “voy a darme un baño” y sale de nuestro campo visual, nos quedamos con la madre que en un momento prepara una ensalada de pollo y deja el plato dentro del microondas, la seguimos por el pasillo “Me voy a la cama” alza la voz a al pasar a la altura de la puerta pero no escuchamos contestación, sólo el ruido del agua al correr y sentimos la tentación de atravesar la puerta pero al imaginar el cuerpo desnudo, relajado en el agua caliente nos lleva en un sobresalto al pie que vimos a la entrada, ahora ya no está visible, nieva copiosamente y el aire que nos azota violentamente ha cubierto la manta de cuadros rojos, le chillamos pero no se mueve, nos atrevemos a tocarle duro y frío como un témpano, nos agachamos lentamente le descubrimos pero ¡Somos nosotros! Chillamos pero sólo se oye una voz cubierta por un albornoz blanco…miramos pero no hay nadie más que ella y yo.
Herminio Gas Marín
Perdona si te llamo amor
El mundo de los libros Por Celia Gas Ruiz
“Scusa ma ti chiamo amore” Perdona si te
llamo amor
- ¿Cómo me has llamado?
Este libro, perdona si te llamo amor de Federico Moccia, es un amor un poco imposible, es una mezcla entre el pensamiento de una adolescente y un hombre de 37 años.
Nikki tiene 17 años y se esta preparando para la selectividad y Alessandro tiene 37 años y es un publicista importante al que le acaba de dejar su novia de toda la vida. Son dos personas totalmente opuestas y con ideas a veces diferentes, pero que se complementan y se enamoraran el uno del otro. Se conocen en un accidente de tráfico y Alex se queda asombrado con la madurez de Nikki y su forma de decir lo que piensa. A cada una le cambiara su vida, tendrán dificultades pero ¿lo lograrán?
Ocurrirán muchas cosas, es divertido y te cuentan de dos formas distintas la vida, sin preocupaciones y sin ataduras de uno y de líos del otro, el adulto se convertirá en niño y el niño seguirá siendo niño.
Ghostgirl
El mundo de los libros Por Celia Gas Ruiz
Ghostgirl
Era la clase de chica a la que nadie echaría de menos si muriese.
Y entonces, un día…
Murió.”
Algunas veces pensamos que somos una persona más en el mundo y en realidad lo que deseamos ser es el mundo para una persona, a veces somos transparentes hasta en el mundo o al menos lo pensamos.
Lo que la protagonista desea con toda su alma es ser popular, y tener por una vez al chico que ama en sus brazos, pero antes de conseguirlo muere por culpa de ¡un osito de goma! Increíble ¿no?
Con este libro también he comprendido, aparte detener cuidado con comerme un osito de goma, que no es que podamos es que debemos seguir nuestros sueños hasta el final si es necesario, aunque a veces no lo consigamos consta de que lo hemos intentado. Este libro te demuestra que la muerte no es ningún muro que nos impida seguir con nuestro camino, si no que todos al fin y al cabo conseguiremos lo que nos proponemos, siempre tenemos personas que nos quieren, esas personas son las que no te fallan y te demuestran que no eres invisible porque ellas, esas personas si te ven, te quieren y no te olvidaran, porque a veces no somos una simple persona para el mundo, también somos el mundo para muchas personas.
Al final lo consiguió realizo su sueño aunque todo y todos se lo estuvieran haciendo muy difícil.
“Las personas pueden morir, los sueños, no.”






Últimos comentarios