Alberto Cubero

Alberto Cubero se ha propuesto librar a la subjetividad contemporánea del descrédito, pero no para celebrarla ingenuamente sino, más bien, para entrar en ella buscando las claves de la resistencia a la poesía en la cultura actual. Consciente del acorazamiento del sujeto, Cubero da un salto al vacío donde es difícil que se le salude sin desasosiego: es justamente el repliegue defensivo del sujeto lo que lo mutila para la poesía, y no solo ésta como un discurso literario, sino para la poesía como forma de entender la vida y el mundo. El sujeto se repliega, pues, por miedo. ¿Miedo a qué? Quizá, como diría W. Reich, a percatarse de cómo ha llegado a convertirse en normal, es decir, en uno más, y al terror ante la inminencia de no sumar como uno más a la masa indiferenciada del uomo qualunque. Se elige entonces, de manera tan inconsciente como efectiva, sumarse a la corriente de la Realidad a pesar de tener razones vitales para querer transformarla. Se puede entonces habitar el Mundo como si fuera una cápsula de neurosis: se pide libertad por ejemplo, a la vez que íntimamente se exige que todo quede bajo control, o se reclaman cambios en orden social y político, por ejemplo, mientras la conducta cotidiana se reafirma en la sensación de falsa seguridad ofrecida por el orden simbólico dominante.

Antonio Méndez Rubio