José Luis de la Fuente

«El respirar y el agujero» es uno de los mejores poemarios que he leído en los últimos tiempos. El trabajo que realiza José Luis se sitúa, en mi opinión, en ese lugar donde adviene la palabra poética con mayúsculas. Lugar de indeterminación donde puede producirse todo, esto es, donde la multiplicidad de posibles significados se abre para conferir un sentido -de carácter cuántico, aproximativo- al poema. Sentido que será singular para cada lector, de acuerdo a la interpretación que cada cual pueda llevar a cabo del texto.

La palabra poética engancha en «El respirar y el agujero» con lo inconsciente, tanto en su versión pulsional -no simbolizable, o difícilmente simbolizable, únicamente bajo ciertos usos de la palabra poética (Lacan), usos que, por cierto, José Luis alcanza en determinados momentos-, como en su versión de lo siniestro, de lo desconocido en el sujeto, del otro que nos habita, de lo que es simbolizable gracias a la torsión del lenguaje, de su violentación, de la indagación que lleva a cabo este en lo profundo del sujeto. En palabras de Schelling, lo siniestro es «lo que debiendo permanecer oculto, acaba por manifestarse», y que, en la obra de José Luis, emerge, y de qué manera.

En definitiva, una poesía valiente, arriesgada, que camina por los perímetros de lo inefable y lo desconocido para regalarnos pedacitos del enigma que nos constituye y que constituye a la existencia.

Un acto de presentación de este poemario que yo, si fuera tú, no me permitiría perderme.

Estaremos encantados de compartir esos momentos con todos vosotros y disfrutar y compartir en torno a la palabra poética.

Salud, poesía, abrazos fuertes.

Alberto Cubero