La atracción de Cervantes por el teatro es evidente no sólo en su temprana producción como dramaturgo, sino también en los abundantes comentarios escritos que dejó sobre el estado del teatro en su tiempo. Sin embargo, la comercialización experimentada entonces en el teatro supuso su marginación, fundamentalmente por su desajuste con el resto de los dramaturgos respecto a la visión del mundo. La presente edición considera El rufián dichoso y Pedro de Urdemalas como documentos vivos y ejemplos activos de la concepción dramática cervantina. La primera presta atención a la problemática de las comedias al uso, rechazando la posibilidad de un universo cerrado y reivindicando la imaginación pàra una recepción activa y crítica del texto. Pedro de Urdemalas es una autorreflexión del teatro como espectáculo a partir del concepto de teatralidad como principio ordenador de la obra.14,50 €